Tengo 92 años y en la pandemia aprendí a dar clases en línea

Tiempo de lectura: 3 minutos

A los 7 años tuve mi primer acercamiento con el violín y ahora, a mis 92 años aún sigue siendo mi fiel acompañante. El violín ha sido un instrumento que me ha permitido hacer lo que me apasiona: enseñar. Para mí, la pandemia no significó un obstáculo, fue una oportunidad para comprar una computadora, aprender a usarla y continuar acompañando a mis estudiantes en el bello camino del aprendizaje. 

Mi encuentro con la música

A los 11 años obtuve una beca tipo A para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música y Artes Escénicas. Esa oportunidad me llevó a mudarme desde mi bella Ciudad Vieja, Sacatepéquez, a la Ciudad de Guatemala.

Estudié en el conservatorio de 1943 a 1947. Desde mi primer año, mis profesores me invitaban a participar en los conciertos navideños; esa era una oportunidad que solo pocos tenían y con la que muchos nos sentimos muy contentos. Al terminar cada concierto muchas personas me felicitaban y los comentarios eran muy positivos. 

Si volviera  a nacer escogería el violín nuevamente, es un instrumento que complementa el alma del hombre”

En 1983 formé mi primer cuarteto “Remembranza” conformado por el maestro y compositor Joaquín Orellana como violín segundo, mi hermano Rodolfo Santa Cruz Morales como cellista, y el maestro Salvador Orantes en la viola. Con este  cuarteto hicimos música barroca y clásica por tres años.

Una vida de pasión por la enseñanza

Al salir del conservatorio decidí estudiar para ser maestro y al graduarme supe que mi siguiente paso era estudiar pedagogía. Aunque ejecutar el violín siempre me ha apasionado, mi objetivo en todo momento fue dar clases de música, esa siempre ha sido mi verdadera pasión. 

Para mí, enseñar significa acompañar a mis estudiantes en sus afanes de superación y lograr transmitirles mi conocimiento para que puedan llegar a su meta”.

Tras graduarme comencé a dar clases privadas de violín en mi casa y he sido testigo del talento de muchos jóvenes guatemaltecos. Me siento muy feliz al ver cómo varios de mis estudiantes actualmente conforman la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica Municipal, y otras expresiones musicales como el Cuarteto Asturias.

La COVID-19 no fue un impedimento para continuar con mi pasión

Para mí la pandemia no fue un impedimento. Al saber que ya no podría continuar con las clases presenciales, decidí comprar una computadora, una webcam y una silla cómoda para dar mis clases.  ¡Yo no sabía nada de esto! Incluso no sabía ni usar el celular.

El secreto para aprender fue ir paso a paso, así como me quité el cigarrillo: con determinación voluntaria. Eso me permitió aprender en poco tiempo a manejar la computadora y ahora, aunque solo quedaron tres estudiantes, uso Skype.

Mi mayor satisfacción es ver a mis alumnos superar las dificultades de la música, y crear en ellos un placer musical.”

El aprender a usar mi computadora me ha traído grandes y buenas sorpresas porque ahora puedo jugar ajedrez por internet y esa es otra de mis grandes pasiones. Aunque no soy un gran ajedrecista como las personas con las que he jugado en línea, esto es algo que me encanta y que disfruto.

A las personas que se encuentran en una situación de incertidumbre les aconsejo que no se rindan, que vayan paso a paso porque con voluntad, perseverancia y buenos hábitos todo es posible. 


Don Félix Santa Cruz programa clases semanales con sus alumnos y disfruta preparar la catedra para que, junto a sus estudiantes, pueda disfrutar de sus dos pasiones: la música y la docencia. Don Felix es un claro ejemplo de la resiliencia y fuerza que han tenido muchas personas en estos tiempos de pandemia. Para conocer más sobre sus clases en línea puedes comunicarte con él a su correo: maestropeye@gmail.com

2 respuestas a “Tengo 92 años y en la pandemia aprendí a dar clases en línea”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *