Así se ve la codependencia en una relación

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Decidí viajar a la Ciudad de Guatemala para continuar mis estudios universitarios. Venía con la mentalidad de hacer amigos, encontrar un trabajo y graduarme. Hice un amigo que se convirtió en mi novio, un novio que se convirtió en una necesidad, con el que desarrollé una codependencia. No importando que me engañará o peleáramos, yo solo quería estar con él.

El inició de un amor forzado

Cuando entré a la universidad conocí a Samuel, desde un inicio nos llevábamos bien. Comenzamos a salir y nos hicimos grandes amigos, él vivía en la misma colonia que yo y eso facilitaba que nos viéramos muy seguido.

Con el tiempo me di cuenta que hacíamos todo juntos, tareas, proyectos, ir al super, conocer nuevos lugares y viajar. Un día él me dijo que estaba enamorado de mí. A mí no me gustaba para nada, así que le dije que continuáramos siendo amigos. 

Mientras más pasaba el tiempo, él más insistía en estar conmigo y yo poco a poco fui cayendo. Él era muy detallista y, aunque físicamente no me gustaba, logró enamorarme, así fue como nos hicimos novios y todo continuó  como era antes. Yo continué teniendo a mi compañero de vida.

¿10 engaños son amor?

Aproximadamente ocho meses después, decidí regresar a mi casa, que es un departamento de Guatemala, para descansar y visitar a mi familia, a la que no había visto en mucho tiempo.

Decidí que me iba a quedar por un mes, pero mi sexto sentido me decía que algo no estaba bien. Un día decidí abrir un perfil falso en una aplicación  que es  para encuentros sexuales, en donde yo sabía que Samuel encontraba a hombres antes.

Puse una ubicación falsa que ilustraba que yo estaba cerca de su casa. Llevaba pocos minutos de haber creado el perfil y él ya me estaba hablando, entré en shock al saber que él seguía estando en esa aplicación y, sobre todo, que siguiera hablando con más hombres.

Él comenzó a mandarme fotografías íntimas y en ese momento comencé a temblar del enojo.”

Comencé a platicar con él y comenzó a decirme que últimamente había tenido muchos encuentros con otras personas desconocidas y con otras que eran de su mismo trabajo, en total eran más de 10. En todo ese tiempo, yo había estado con mi familia.

Me sentía amarrado

Regresé inmediatamente a la ciudad y le dije qué había pasado. Le pregunté por qué me estaba haciendo todo eso y, aunque al inició me dijo que no era verdad, terminó confesándome que sí me había engañado muchas veces.

Él era la persona que  jamás  imaginé que me fuera a hacer daño”.

Decidimos terminar, pero en las dos semanas que lo hicimos, me di cuenta que no tenía a nadie más, él había hecho que me separará de mis amigos, de mi familia y de mis compañeros de la universidad, en ese momento no tenía a nadie.

La misma soledad me hizo regresar con él pero, aunque quisiera, ya nada era igual. Yo ya no confiaba en él y eso causaba muchas peleas. Yo sentía que ya no vivía cómodo, pero me seguía gustando sentir que estaba con alguien. 

Decidí irme a vivir con él porque me encantaba su compañía, aunque yo sabía lo que me había hecho, estar con él se había vuelto una costumbre y todo lo hacíamos juntos.”

Por la noches me ponía a revisar su teléfono, mientras dormía, yo agarraba su mano y ponía su huella en el teléfono y sí, me seguía engañando. Yo pensaba que él iba a cambiar y eso me hacía seguir luchando por la relación pero allí me di cuenta que no era así.

¡No podía salir de allí!

Yo no lo terminaba porque pensaba, si lo termino, ¿con quién voy a salir?, ¿con quién haré mis tareas?, ¿con quién haré tantos planes? Me costó tres años romper todo, era como un vicio porque yo sabía a que me hacia mal, pero no podía salir de allí.

Fuimos novios un año, pero vivimos juntos tres. Aunque ya no éramos novios seguíamos haciendo cosas juntos, él me seguía celando y seguimos pelando por cosas de una relación que ya no existía.

Me daba cuenta que me hacía mal y que ya no quería estar con él,  pero de verdad no podía salir de eso. Fue muy difícil tomar la decisión de irme de la casa y dejarlo, pero sabía que ese era el comienzo de una nueva vida.

¿Cómo comenzar de nuevo?

Tres años después, puedo decir que ya no me afecta. Fue difícil salir de un estado de codependencia, porque tuve que volver a construir mi vida de 0, tuve que aprender a estar solo y a buscar de nuevo a las personas que me querían y que yo alejé. Sin embargo ya no es igual. 

El aprender a quererme a mí mismo y a seguir luchando por lo que desde un inicio quería, me hizo salir adelante y no lo niego, fue complicado, pero ahora que estoy afuera de todo eso, me siento muy bien.

Algo muy importante  es que no considero que sea correcto dejar de lado tu vida por una persona, si esa persona quiere estar contigo se debe integrar porque alejar a todas las personas que uno quiere es doloroso. 

Aprendí, por las malas, que si uno de verdad quiere a una persona, uno debe incluirla a su mundo, pero no dejar el mundo por esa persona.”


Francisco tiene 22 años. Por motivos personales, decidió proteger su identidad y la de su ex pareja. Tras una larga lucha, Francisco ahora continúa estudiando en la universidad y continúa trabajando en su amor propio.

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