Descubrí el secreto para perder peso

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Como muchas personas, desde que tengo memoria he luchado con mi peso. Los famosos ups and downs eran algo constante en mi vida y una lucha tanto personal como familiar. Quienes padecen de sobrepeso saben que no es algo fácil, que afecta a nivel físico, mental y emocional; y que incluso se convierte en una carga que no llevamos solos. Aquí les cuento cómo fue mi proceso para perder peso.

El momento de aceptar mi realidad

En mi caso, solía pensar que era una persona con buena autoestima, que se amaba y se aceptaba tal y como era, o al menos esa era la imagen que proyectaba a los demás.  Sin embargo, acepto que estaba en negación y constantemente culpando a otros por mi cuerpo.

Culpaba mi mamá por presionarme a ser “perfecta”, a Dios por darme el cuerpo y el metabolismo que tenía y a la sociedad por juzgarme con sus estándares irreales. Siempre fue culpa de terceros que yo subiera de peso, que no lograra mantenerme cuando “al fin” lograba bajar algunas libras o cuando llegaban los famosos rebotes.

Como muchas personas, me justificaba diciendo que “ya había intentado todo”. Hice dietas estrictas, me sacaba el jugo en el gimnasio, tomaba pastillas y tés antes de cada comida y sin importar lo que hiciera, terminaba por tirar la toalla al darme cuenta que no bajaba lo que esperaba o que a los pocos días volvía a subir.

Cada proceso era más duro que el anterior o al menos yo era más dura conmigo misma. Al final de cuentas nosotros somos nuestros jueces más fuertes y quienes nos criticamos más duro… ni se imaginan lo que me decía a mí misma”.

¿Qué cambió?

No tuve un accidente o una enfermedad, ni una ruptura amorosa o algún detonante que me llevara a querer cambiar mi vida. A mis 28 años había probado casi todo sin efectos a largo plazo e incluso me hice exámenes médicos para descartar que mi sobrepeso no se debía a factores externos.

Fue a finales de abril de 2019 que mi mamá me llevó a la fuerza con una nutricionista. Honestamente, ese día iba a la defensiva porque estaba segura de que no iba a funcionar y que lo hacía por complacer a mi mamá, por evitar un conflicto más y una pelea por el mismo tema de siempre.

Una cita común en donde me pesaron, me tomaron medidas y me dieron un plan alimenticio. ¿Qué tanto me iba a durar? Ni yo lo sabía, pero estaba dispuesta a intentarlo por última vez.

No quiero quitarle méritos a mi nutricionista, que ha sido fantástica, pero no, ese no fue mi secreto”

Es difícil cuando el tema del sobrepeso se convierte en algo que ya no solo te pertenece a ti. Otras personas te dan sus consejos, te dicen todas las cosas que podrías intentar o incluso te juzgan porque asumen que no estás haciendo lo suficiente y que lo único que te falta es “un poquito de fuerza de voluntad”. Aunque venía de un interés sincero su preocupación por mi estado de salud, era muy difícil para mi verlo de esa manera.

Temas como la comida, dieta, peso y ejercicio estaban prohibidos en mi vocabulario, especialmente en mi casa. Si alguien tocaba alguno de estos temas era razón suficiente para que bajara una barrera automática, me pusiera a la defensiva y saliera de la habitación con un humor terrible y habiéndome peleado con aquel que se atrevió a mencionarlo.

Precisamente fue a principios de 2019 que hablamos en mi casa de la importancia de recibir terapia y me dieron la recomendación de una coach que al parecer era “muy buena” y que quizás podría ayudarme a “desahogar” todas estas cosas que sentía y pensaba respecto a mi misma.

¿El secreto para perder peso?

Yo creo que, en realidad, muchos no comprendemos el verdadero significado y el valor del término autoestima. Desde pequeños nos hablan de la importancia de amarnos a nosotros mismos, pero no nos enseñan cómo. No nos enseñan las herramientas para poder querernos, motivarnos, perdonarnos y aceptarnos a pesar de las adversidades, de los fracasos y de la comparación constante (muchas veces no intencional) que hacemos con el cuerpo, los logros o la vida de otros.

La buena noticia: hay profesionales que nos pueden ayudar y no tenemos que hacerlos solos”.

Recibir ayuda no nos hace débiles, al contrario, puedo asegurar que recibir terapia ha sido una de las decisiones más importantes de mi vida y les voy a contar por qué.

Luego de haber ido con la nutricionista, tuve la primera cita con mi coach. Definitivamente cada quién busca los métodos que más le funcionen y personalmente me encantó que ella no fuera psicóloga y que no quisiera discutir todos los problemas.

En esa primera cita me preguntó cuál era el “problema” que me había llevado con ella y automáticamente le dije: “mi peso”. Fue así como empezamos a trabajar en mi relación conmigo misma, mi percepción sobre la comida y sobre todo, a modificar mi subconsciente.

No quisiera entrar en detalles sobre el tipo de coaching y terapias que ella realiza porque podría quitarle mérito o no explicarlo como merece, pero déjenme decirles que personalmente me cambió la vida y no estoy exagerando.

Un cambio verdadero

Yo logré bajar de peso cuando aprendí a quererme a mí misma. Cuando aprendí que mi cuerpo es maravilloso a su manera, que para ser feliz no necesito parecerme a nadie más, que para ser sexy o atractiva no tengo que tener x o y medidas.

Aprendí a darme mi tiempo sin presionarme o juzgarme, a disfrutar de prepararme mis loncheras todos los día y comer sano, a verle lo positivo de ir al gimnasio y a tenerme confianza durante todo el proceso. Pero lo más importante: a no ser tan dura conmigo misma.

El logro más grande que conseguí en 2019 fue aprender a quererme, respetarme y aceptarme como soy, pero esta vez no de la boca para afuera, no como una fachada para los demás”.

No quiero decir que todo sea color de rosa, que no hay días donde pierdo la confianza en mi misma o semanas en las que me frustro y quiero tirar la toalla. Simplemente he aprendido a aceptar que son 28 años de dudas, pensamientos e inseguridades que llevará su tiempo modificar. Lo más importante es que ahora puedo decir que tengo el interés sincero de hacerlo y hacerlo bien.

Bajar de peso no es solo físico, no es hacer la dieta de la lechuga o la keto, ni pasar 5 horas diarias en el gimnasio. Estoy convencida de que el cambio nunca va a ser permanente si no se inicia desde nuestro interior, desde nuestra mente, nuestras creencias, nuestra forma de pensar y vernos a nosotros mismos.

Una fuerte lección 

Si ya leyeron hasta aquí se preguntarán, ¿cuál es el mensaje de todo esto? En realidad era una experiencia que quería compartir, un testimonio que quería plasmar para demostrar mi agradecimiento a quienes siempre se han preocupado por mí y a quienes me han dicho que no solo me veo bien, sino que me veo más contenta, que me veo FELIZ.

Encontré una nueva felicidad que no viene solo por cambiar de talla de jeans o ponerme un vestido que antes no me cerraba. Es una nueva felicidad que vino luego de invertir tiempo y recursos en mi misma.

Si yo pude, créanme que ustedes también pueden alcanzar todo lo que se propongan para este 2020 y la vida en general. ¡Ánimo!”


Paula Peinado es hija, hermana, nieta, sobrina, prima, tía y amiga. Una mujer que, como muchas, lucha constantemente por descubrir su camino y ser feliz a pesar de las locuras de esta aventura llamada “vida”. A sus 28 años descubrió el inmenso poder del subconsciente para alcanzar las metas y fue por medio de terapia que consiguió perder casi 45 libras en menos de un año. Puedes. conocer más de ella en sus redes sociales.

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