La historia de cómo salí de las maras

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Desde muy pequeño tuve a primos que estaban en maras. Tenía tan solo 15 años y yo ya me mantenía con una pistola en la cintura. Fue hasta el nacimiento de mis hijos en donde pude abrir los ojos y entender que quería verlos crecer y no morir siendo un delincuente. 

Alcohol, drogas y asesinatos

Muchas personas piensan que uno entra a las maras por problemas familiares, yo creo que no es así. En mi caso, yo fui quien decidió entrar, a mí nadie mi obligó. Yo quería que las personas hablaran de mí, quería que me respetaran, quería aparentar y tomé el camino equivocado. 

Entrar a las maras es muy fácil, pero salir y vivir con las consecuencias es difícil”.

Mientras estaba en en la mara, vi cómo mataron a muchas personas y viví en carne propia la adicción a la marihuana, cocaína y hongos alucinógenos, algo que en ese entonces me hizo pesar tan solo 80 libras.

Nunca maté a nadie. Siempre tuve miedo y creo que por eso me drogaba, para que el miedo se fuera; sin embargo, al pasar el efecto, todo era peor.

Estuve dos veces en la cárcel porque me agarraron con drogas y armas. La primera vez me asusté, los policías me pegaron y yo llegué con fiebre al preventivo de la zona 18. Esa vez estuve un año adentro y aunque había que pagar por bañarse, dormir y comer, no me fue tan difícil porque conocía a muchas personas allí y varias me respetaban.

Un encuentro con la muerte

Salí de la cárcel y no cambié mucho. Volví a las drogas y el alcohol, pero una noche sentí que me moría por una sobredosis y entendí que ya no quería seguir así. Esto coincide con la noticia de que iba a ser papá y decidí decirle a mi novia que nos casáramos. Prometí que por mi hijo yo saldría de la mara; decirlo fue fácil, pero hacerlo no.

Cuando le dije a todos que saldría de la mara me dijeron que solo había un camino, pero yo creí que podía salir sin que me mataran. Con mi esposa nos cambiamos de casa, pero no fue suficiente. Me balearon, me dieron tres tiros en el estómago.

Mi mamá se puso muy mal al verme, ella nunca supo a ciencia cierta lo que yo hacía, solo sabía que yo salía mucho. Cuando me intentaron matar, me llegó a ver al hospital y me dijo que por qué me habían hecho eso, yo le dije que se tranquilizara y así fue.  Estoy seguro que ella de alguna u otra forma lo sospechaba, pero tenía miedo de confirmarlo. Hace poco me preguntó si yo había matado a alguien y le respondí que no, me preguntó si lo había intentado y le dije que sí, pero que el miedo nunca me dejó. Fue la última vez que hablamos del tema. 

Cambié

Decidí cambiar por mis hijos y comencé a trabajar duro en un hotel haciendo montajes. Luego estuve desempleado uno o dos meses, hasta que encontré el lugar que ha cambiado mi visión de vida: Clio’s.

Entré a limpiar por las noches, fui varias veces y con el tiempo fui escalando dentro del restaurante. Siempre prestaba atención a lo que hacían dentro de la cocina y al llevar cierto tiempo allí decidí pedir una oportunidad para poder cocinar. Ahora soy el segundo de cocina. ¿Quién lo diría no? 

El dueño del restaurante poco tiempo después me dijo: yo nunca te pedí papeles ni nada porque yo vi algo especial en ti”.

Lo más importante: la familia

Con el tiempo me divorcié de mi primera esposa y esto me hizo recaer en las drogas. En el trabajo me ayudaron a salir adelante, me dieron grandes consejos que me hicieron reflexionar y continuar. Estoy muy agradecido por cómo ven lo mejor en mí.

Ahora entiendo que mis celos y mi enojo fueron aspectos que contribuyeron a que nos separáramos. Mi primera esposa se fue con mi hija y mi hijo; y por varios años no los vi. Me dolió mucho perderme ese tiempo con ellos. Con el tiempo logré encontrarlos y aprovechar la oportunidad de ser un buen papá.

En ocasiones mi hija de 12 años me reclama por no haberla llevado al colegio de pequeña. Hoy me esfuerzo y sé que puedo apoyarlos y estar con ellos”.

A mis hijos les digo que vale la pena estudiar, que no deben irse por el camino fácil porque definitivamente las malas amistades llegarán y por fortuna, ellos me tienen confianza. Un día un niño de 14 años se puso a fumar y quiso involucrar a mi hijo, en ese momento él me llamó y me dijo lo que estaba pasando así que fui a hablar con ese grupo de niños. Esto es el tipo de cosas que yo nunca tuve y que estoy orgulloso de cumplir.

Estoy orgulloso de lo que soy

Definitivamente he cambiado. Ahora mi personalidad es distinta, mi forma de hablar y de cambió. Soy más tranquilo y ya no busco pelea en cualquier lugar. Encontré a una mujer que me ha ayudado a salir adelante y tengo otros dos hijos gemelos que me motivan a luchar. Quiero que estudien, se superen y sean alguien en la vida.

A veces recibo llamadas de mareos que me dicen que me admiran porque pude salir, yo les digo que ellos también pueden y que vale la pena hacerlo”.

Antes me despertaba triste, pensando en cómo podía salirme de la mara; ahora, me levanto feliz, con ganas de ir a trabajar y salir adelante para mantener a mi familia y seguir adelante juntos.

Veo atrás, les digo a esas personas que están en cosas malas, que no hay nada mejor que tener dinero limpio y que cambiar si es posible. Si yo pude hacerlo, entonces ustedes también. Solo necesitan voluntad. 


Gustavo Cruz mejor conocido como “Tavito” ingresó a las maras a una temprana edad. El amor a sus hijos lo hizo renunciar a ello y actualmente es  sous chef de un reconocido restaurante en Guatemala.

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