La vida después de un despido laboral

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Llevaba 5 años trabajando en una empresa. Me gustaba mi trabajo y creí que si en algún momento lo dejaría, sería por mi propia decisión. Sin embargo, no fue así, en un abrir y cerrar de ojos me despidieron. Y, aunque el camino no ha sido fácil, he optado por levantarme y seguir luchando por lo que quiero.

¡Un balde de agua fría en el trabajo!

En la empresa en la que trabajaba tuve muchas oportunidades de crecimiento personal y laboral; definitivamente, me encontraba muy bien allí. Un día normal al resto de mis días laborales llegué al trabajo, pero me tenían una noticia que no esperaba.

En septiembre de 2019 me dijeron que estaba despedida. ¡Estaba en shock! Aunque tomé la noticia muy tranquila, no niego que despedirme de mis compañeros de trabajo y del lugar que me había acogido por 5 años fue un momento que me sacó las lágrimas.

En ese momento mi positivismo me llevó a pensar que todo estaría bien. Confié en que encontraría pronto otro trabajo con el que estuviera feliz y cómoda, ¿quién diría que la realidad sería muy distinta?

Una montaña rusa de emociones estaba por venir

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Comencé con una buena actitud, acepté lo que estaba pasando. Me di mucho ánimo a mí misma y me repetía mil veces que era capaz de encontrar un nuevo trabajo con grandes retos. Con el paso del tiempo la realidad me pegaba cada vez más y se llevaba mi ánimo, confianza y esperanzas con él.

¡El despido me pegó muy fuerte! Emocionalmente me quebré. Seguido me decía que no era lo suficientemente capaz, inteligente ni tenía las habilidades necesarias para que me dieran el trabajo al que estaba aplicando. Cada día era una nueva tortura; despertar, no levantarme de la cama, llorar, buscar trabajo, aplicar, esperar, volver a la cama, volver a llorar y quedarme dormida con mi tristeza e incertidumbre.

Comencé a castigarme y deseaba no despertar al día siguiente, porque no quería tener que pasar por la misma rutina. Me alejé de varios amigos, de mi familia, dejé de comer, de hacer ejercicio, hasta dejé de tomar duchas algunos días. Eventualmente, dejé de luchar y caí en el hoyo mas profundo y negro.

Considero que esta situación es similar a una montaña rusa. En ocasiones me emociono al recibir una llamada para un entrevista de trabajo, ir, dar mi mejor esfuerzo y luego caigo al no tener una respuesta”.

No es fácil, pero sigo luchando

Agradezco los constantes consejos y la motivación que muchas personas me han dado. Sin embargo, es difícil comprender la situación cuando la personas no lo han vivido. Este es un estado emocional que me ha sobrepasado. Es una lucha constante que poco a poco he ido venciendo.

Llevo en este proceso 6 meses y claro que me duele. Recuerdo con nostalgia mi vida de antes y la anhelo pero, como dicen por allí: todo pasa por algo. Aún no entiendo mucho el significado o no he llegado a entender del todo por que me pasó esto y por qué me ha costado tanto.

La situación me ha obligado a trabajar en mí y me ha hecho reflexionar sobre mi vida en general. En lo que hice y lo que quiero hacer ahora. Estoy creyendo en mí, en mis capacidades, conocimiento, habilidades y mi talento.

El proceso del despido y todo lo que conlleva ha sido de las situaciones que más me ha costado enfrentar en mi vida. Hay días que vuelve a llegar la tristeza y me permito llorar porque se vale caer, pero soy consciente de que me tengo que levantar más fuerte y no bajar la guardia, porque me ha costado estar donde estoy.

¡Descubrí que no estoy sola!

Comprendí que no estaba sola en esto. Mi familia me ha apoyado todos los días, buenos y malos; mis amigos me han escuchado y leído durante todos estos meses, y mis colegas siguen pendientes de mi situación. ¡A todos les agradezco por su gran apoyo!

Por otro lado, no todo ha sido gris, un nuevo reto llegó a mi vida. Un amigo quería comprar un rascador de gatos pero no encontró opciones en el mercado. Decidió hacerlo y, sin esperarlo, algunos familiares y amigos comenzaron a hacerle pedidos. Así  fue como surgió la idea de empezar con nuestra pequeña empresa llamada Gatto Playgrounds.

Esto me ayudó a recobrar la confianza en mí, ha mantener ocupada mi mente y a tener la ilusión de algo tangible; algo nuestro. Definitivamente, no descarto volver a ser parte de una empresa y aportar mis conocimientos. Sin embargo, lo más importante de todo, es que comprendí que no estoy sola.


Michel Talavera tuvo que enfrentarse a una de las pruebas más duras de su vida: quedar desempleada. Aunque el camino no ha sido fácil, Michel ha optado por confiar en sí misma y seguir adelante. Ha creado una empresa de productos para gatos y sigue buscando un espacio en alguna empresa que esté interesada en sus habilidades de comunicación. Si quieres conocer más de ella, puedes dar clic aquí.

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