Mi camino para llegar a Berklee y la lucha por seguir allí

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Desde pequeño me encantaba la música, a los 8 años comencé a involucrarme con instrumentos de percusión y a los 10 años conocí el instrumento que me acompañaría a vivir cientos de experiencias y que apasionaría mucho más a seguir en este camino: la marimba.

Desde me enteré de la Universidad de Berklee supe que quería estudiar allí y, aunque no ha sido fácil, aunque logré entrar y estudiar, este aún es un camino que sé que tendrá su recompensa a largo plazo.

Un músico desde la cuna

Siempre me gustó tocar los botes de la cocina o lo que encontrará, por eso mis papas decidieron comprarme una marimba de juguete. Con el paso del tiempo,  a los 12 años comencé a tocar marimba en un restaurante de Panajachel y al ver eso, mis papas me regalaron una marimba de verdad.

Un aspecto muy importante de mi vida es que siempre tuve el apoyo de mis padres. Ellos me involucraban en clases de música y también les gustaba escuchar buenas canciones, no les extrañaba que a mí me apasionara tanto este arte porque siempre fui así.

Al crecer continuaba tocando en mi casa, practicaba solo y a veces tocaba algunas canciones con mis amigos, sin embargo, se acercaba el momento de ir a la universidad y elegir mi carrera.

Berklee se convirtió en mi sueño

En 2013, la Universidad de Berklee realizó un taller en la ciudad de Guatemala. Trajeron a maestros conocidos que me dejaron con ganas de aprender mucho más. Desde ese entonces yo supe que quería estudiar allí, aunque no había investigado mucho, algo me decía que esa era la universidad para mí.  Allí comenzó mi sueño.

En 2016 y 2017 comencé con todos los tramites a los que muchos le tienen miedo porque piensan que son muy largos o muy difíciles. Al comenzar a aplicar sabía que no tenía el nivel que requería estar en dicha universidad y fue así como tomé la decisión de viajar todos los sábados  a la ciudad para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música.

Sabía que debía esforzarme y estudiar mucho más para cumplir mi sueño”.

Durante los dos años que estuve en el conservatorio, conocí a grandes músicos, a catedráticos que me enseñaron y me impulsaron a seguir adelante y, aunque era cansado  viajar todos los sábados, ahora entiendo que ese esfuerzo valió la pena, no me arrepiento.

¿Audición? ¿Entrevista? ¿Voy a entrar?

Comencé el proceso de aplicación en línea pero mi siguiente paso era hacer una entrevista y una audición en México o Pánama. En medio de la decisión de en dónde hacerla, me avisaron que debía viajar a la sede en Boston porque solo allí tenían marimbas en donde pudiera hacer mi audición.

En ese momento, aún no había terminado mi bachillerato pero sabía que debía hacer mi audición, así que estuve practicando y cuando llegó el momento tomé mi vuelo y fui a la universidad de mis sueños.

Cuando ya estaba allí no me la creía porque me puse a pensar en todas las personas que han salido de allí, todo el aprendizaje y el conocimiento que uno puede llegar a tener y, que estaba parado en donde muchos músicos quisieran estar, ¡estaba realmente agradecido!

Cuando entré al salón habían muchas personas, todas muy nerviosas. Allí llamaban a cada uno por su nombre y cuando me tocó a mí, me llevaron a un cuarto y me dieron varias instrucciones.

Entre varias pruebas, también tenía 6 minutos para impresionar a los evaluadores, yo presente un popurrí de canciones de varios géneros, una pieza clásica y una cantando y tocando. Luego me hicieron la entrevistadora poder aplicar a una beca.

¡Berklee aquí te voy!

Después haber quedado en una lista de espera, llegó la respuesta y fui aceptado, aunque no me dieron ningún tipo de beca. En ese momento estaba muy feliz, les dije a mis papas y ellos también compartían mi felicidad. Todos estábamos muy emocionados.

Tras pasar la emoción, con mi familia comenzamos a ver de qué manera podíamos pagar la universidad, pues Berkle es bastante cara. Hicimos varias actividades y muchas personas me ayudaron económicamente; lo que recaudamos en ese momento fue suficiente para mi primer semestre en Boston.

¡Estaba listo para comenzar esta aventura! Unos amigos de la familia me aceptaron en su casa y vivía con ellos. La casa estaba a una hora de la universidad y eso implicaba levantarme más temprano todas las mañanas, en ese momento no me importó la distancia, no imaginé que fuera a ser tan cansado.

La prueba más dura comenzó

Todos los días me levantaba temprano para ir a estudiar. Cuando comencé la universidad conocí a muchas personas con intereses similares a los míos que venían de diferentes partes del mundo.

Hice nuevos amigos  y cada vez estaba más encantado con mi carrera y mi universidad, sin embargo, todo se fue poniendo más difícil con el tiempo.

Mis horarios implicaban que entrara temprano y saliera tarde, en ocasiones les decía a mis amigos que si me podía quedar en su sofá y ellos accedían. Otras veces aprovechaba que la biblioteca estaba abierta las 24 horas del día y descansaba allí. Siempre veía opciones para que movilizarme no fuera tan cansado no tan caro.

Comencé a buscar un lugar donde vivir y con otros amigos logramos rentar otro lugar. Así termine el primer semestre de la  universidad.

Me di cuenta que debía comenzar a trabajar para ahorrar y así continuar estudiando. Empecé a ver avisos en linea de trabajos en el área que me encontraba y fue así como encontré trabajo en una pizzería. 

Aunque era bastante cansado, considero que el hacer bien mi trabajo me conectaba a otros porque luego trabajé de mesero, también tenía turnos en un bar y también en una cafetería, era difícil, pero sabía que todo iba a valer la pena.

Cuando estaba en mi tiempo de descanso aprovechaba para hablar con mis amigos para que me contaran que estaban estudiando y con ellos también aprendía bastante.

No lo niego, en ocasiones pensaba: ¿por qué me vine, si en Guatemala estaría más cómodo? ¿Por qué me vine si en Panajachel esta mi familia, mis amigos y todo es más relajado? Pero luego pienso que claro, podría estar más cómodo pero no feliz, porque eso es lo que causa la música en mí: felicidad. 

¡PERSIGAN SUS SUEÑOS!

Creo que lo más importante en todo esto es definir lo que en realidad queremos, porque si estamos seguros de esto vamos a poder pasar todos los filtros que se nos presenten, aquellos filtros que no todas las personas pasan porque no lo tienen bien definido.

También es importante que tengamos motivaciones para seguir. En mi caso, mi familia me ha apoyado  y aceptado en todo momento. Sobre todo, es importante que nos rodeemos de gente que nos quiere, aprecia y que nos empuja a salir adelante.

Hasta el momento no puedo decir que mi esfuerzo ha valido completamente la pena, porque no he visto frutos al 100%  pero tengo fe de que un futuro será así. Puedo decir que estar acá ya es un gran paso y trabajar en tantas cosas también me ha ayudado a valorar y conocer a más personas. 

Saber lo que uno quiere les ayudará a continuar adelante, no importando los obstáculos y, aunque a veces sea cansado, debemos ser positivos, confiar y trabajar para que nuestros sueños se hagan realidad. 


Antony David Sturn tiene 20 años y estudia Contemporary Writting and Production en la Universidad de Berklee en Boston. Tras ahorrar lo suficiente con el fruto de sus trabajos,  continuará estudiando y trabajando. Antony es un claro ejemplo de que todo es posible, cuando uno realmente sabe lo que quiere y se esfuerza por conseguirlo.  Puedes seguirlo en sus redes sociales dando clic aquí. 

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