Mi negocio de suculentas

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Siempre me ha gustado la naturaleza, sobre todo, me entusiasma la idea de compartir con otras personas el amor y cariño que le tengo a las plantas. Mi emprendimiento “Crasualaceasalish” me ha dado esa oportunidad. Me ha ayudado no solo a vender un producto, sino a compartir mis conocimientos y mi pasión.

La oportunidad llegó cuando menos lo pensaba

Hace 10 años quería comprarle algo a mi hermana por su cumpleaños. Aunque a ella le encantaban las rosas yo vi un cactus muy bonito y decidí comprárselo. A mi hermana le gustó, pero al final yo terminé cuidándolo y ese cactus se convirtió en mi primera planta.

En 2016 comencé a estudiar agronomía y como en ocasiones compartía en mis redes sociales sobre las suculentas, varios compañeros comenzaron a regalarme esa especie de plantas y con el tiempo comencé a intercambiar y a tener más plantas.

En 2018 mi hermana se quedó sin trabajo y me dijo si era posible que comenzáramos a vender mis plantitas, aunque yo les tenía un gran cariño y no me veía vendiéndolas, vi que mi hermana si necesitaba esa ayuda, así que fue así como comenzamos a venderlas.

Creamos un correo, hice el logotipo y comenzamos con nuestro negocio. Poco a poco fuimos creciendo y a las personas les gustaba el producto, así que nos fuimos dando a conocer. Aunque todo iba bien, los problemas comenzaron a llegar.

Los retos de emprender y crecer

Mi hermana consiguió un nuevo trabajo y me dijo que ya no le daría tiempo de seguir con el proyecto. Yo me di cuenta que me gustaba lo que hacía y que a las personas les llamaba la atención las plantitas, así que decidí continuar con mi emprendimiento porque sabía que también era una oportunidad para educar sobre las plantas.

Considero que durante todo este tiempo se me han presentado tres grandes retos; el primero, organizar mi tiempo. Yo estudio todo el día, así que cuando tengo pedidos regreso a las nueve de la noche a mi casa, ceno y luego me pongo a trabajarlos. Ha sido un reto, pero esto no lo veo como un trabajo, lo veo como una manera de desestresarme y hacer lo que me gusta.

El segundo reto ha sido seguir adelante a pesar de las malas jugadas que muchas personas que también venden plantas me han querido hacer. Muchas veces, otros emprendedores han intentado hacerme quedar mal, incluso han intentado desprestigiarme en redes sociales. Sin embargo, he aprendido a seguir adelante y crear alianzas con emprendedores que si quieran aportar entre todos.

El último reto ha sido encontrar un mensajero que se acople a mi emprendimiento. Tuve muchas experiencias con mensajeros que no cuidaban a mis plantas y tuve que pasar por muchas situaciones para poder encontrar a la persona correcta. Ahora me siento feliz de poder darle trabajo a alguien que en realidad lo necesita y que se ha podido ayudar de este emprendimiento.

Hay algo más que los ingresos económicos

Más allá del ingreso económico que me ha permito tener mi proyecto, lo mejor que este me ha dejado es el poder crear una comunidad. Ahora mis clientes me escriben para saber cómo cuidar sus plantas. También los he podido ayudar para que conozcan formas más sostenibles de alimentarlas y cuidarlas.

A lo largo de este tiempo he podido ir innovando y creando nuevos productos. Me hace feliz pensar que con ellos podemos aumentar la huella verde en Guatemala y, sobre todo, educar y transmitir mi pasión por las plantas.

Mis plantas me han ayudado como terapia para sobrellevar situaciones dificiles como la depresión.

Estoy a muy poco de terminar mi carrera universitaria y luego me gustaría tener un vivero. Aunque se que muchos piensan que con mi carrera podría dedicarme a otras cosas, mi sueño es tener un vivero en donde las personas no solo compren flores y plantas, sino que puedan recibir charlas y talleres sobre lo que les interesa y que ellos también tengan la oportunidad de crear sus propios negocios.

Emprender es una oportunidad de crecer

A las personas que están pensando en crear un negocio o a quienes están iniciando les aconsejo que no miren a los demás como nuestra competencia, al contrario, valoren su trabajo y dediquemonos a buscar maneras de crecer juntos.

Tengan en mente siempre lo que quieren alcanzar y trabajen por ello. Intenten ser personas autenticas y amen lo que hacen, porque de esa manera disfrutarán cada detalle y cada minuto de su trabajo.


Shirley Monterroso es la fundadora de Crasualaceasalish, un emprendimiento que busca compartir momentos y recuerdos plasmados en una maceta llena de vida. Su pasión por la naturaleza la ha llevado a crear distintos diseños en sus productos con el fin de compartir dicha pasión con sus clientes. Si quieres conocer más de su trabajo puedes dar clic aquí.

2 respuestas a “Mi negocio de suculentas”

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