Nací sorda y soy diseñadora gráfica

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Cuando nací era una bebé muy sana y sin ningún problema. Al pasar el tiempo, mis padres notaron que algo no andaba bien; cuando habían sonidos muy fuertes yo no me asustaba como todos los bebés. Después descubrieron que soy una persona sorda y que por eso no podía oír ninguno de esos sonidos. 

Nací con sordera

Para mis padres fue un golpe bastante duro enterarse de que yo no escuchaba nada en ningún oído. En mi familia nadie había tenido esta discapacidad  y, aunque no sé cuál fue la causa ni el origen, he tenido que aprender a vivir con mi sordera profunda.

Llegó el momento de entrar al colegio y mis padres me inscribieron en uno para niños con distintos niveles de sordera. Con el paso del tiempo descubrimos que la educación del colegio no era buena y, en busca en de un mejor futuro, mis padres decidieron cambiarme de colegio a uno normal.

Cuando entré, era la única con discapacidad auditiva. Aunque yo me sentía normal con mis compañeros,  ellos me miraban con lástima y en ocasiones me discriminaban. Yo no entendía por qué.

Una vida llena de retos

Durante toda mi primaria me costó mucho encontrar amigos debido a que varias personas me hacían bullying, lo que contribuyó a que me volviera muy tímida y antisocial. Por otro lado, no encontré ningún apoyo con mis maestros, ya que ellos no hacían un esfuerzo por ayudarme. Tuve que cambiarme de colegio, para mí todo era muy difícil en esas circunstancias. 

En ocasiones mis maestros hablaban mientras escribían en el pizarrón, yo no entendía nada porque no podía ver sus labios”.

Una nueva Georgina

Al entrar a un nuevo colegio supe que era el momento para romper mis miedos y comenzar a hacer amigos y a socializar, aunque fue difícil, terminé el colegio allí.

Para estudiar bachillerato, mis padres se enfocaron en mis cualidades y aptitudes y me inscribieron en una escuela de arte y diseño. Aunque fue difícil porque me dormía a las 2 de la mañana y despertaba a las 4, todo valió la pena porque logré graduarme y ser abanderada con un promedio de 95.

¡Sí se puede!

Actualmente me encuentro en el cuarto año de la universidad y estoy a muy poco de graduarme. Al llegar a este punto de mi vida, me he dado cuenta de que, a pesar de tener esta discapacidad, no veo obstáculos para mí porque hago lo que me apasiona. 

En un futuro quiero trabajar y seguir estudiando algún postgrado y todo esto ha sido gracias a una parte fundamental de mi vida: mis padres. Siempre me apoyaron en todo y me siento muy agradecida por haber llegado hasta aquí..

Mi meta es demostrar que en Guatemala una persona con discapacidad puede destacar.


Georgina Santos tienen 21 años y actualmente se encuentra estudiando el cuarto año de la licenciatura en diseño gráfico. Georgina nació con discapacidad auditiva, sin embargo, ha demostrado que no ha sido un obstáculo para perseguir sus sueños. Aprendió a leer los labios y con eso ha logrado abrirse camino en una sociedad que está su proceso inclusivo. 

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