No temerle al “no” me hizo crear mi propia academia en Taiwan

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Mi papá murió cuando yo tenía 10 años, desde entonces, fui más serio y más responsable. En ese momento comencé a luchar por salir adelante y sobresalir en todo lo que hiciera. Siempre tuve una actitud positiva ante la vida, eso me hizo llegar lejos.

Mi deseo siempre fue demostrar que sí se puede”.

Nunca es tarde para volver a empezar

Al pasar los años comencé a estudiar Ingeniería Industrial, sin embargo, tuve que dejar la carrera porque comencé a trabajar de tiempo completo, así pasaron 10 años. Sin embargo, en el trabajo mi jefe siempre insistía en que continuara mis estudios ya que solo me faltaban tres años. 

Le hice caso y regresé a estudiar. Debido a que solo podía estudiar por las noches, esos tres años restantes se convirtieron en seis. Sin embargo, ¡lo logré! Me convertí en Ingeniero Industrial.

Una idea llegó para quedarse

En clases siempre nos decían que si queríamos sobresalir como ingenieros debíamos estudiar un segundo idioma, allí la idea de aprender mandarín entró a mente. Decidí comenzar a estudiarlo y la maestra, que era taiwanesa, nos dijo que habían varias becas en Taiwan.

Con mis compañeros averiguamos y, en efecto, habían muchas becas para estudiar licenciaturas, maestrías, doctoraros y para continuar aprendiendo el idioma. Sin embargo, varios programas solo aceptaban a personas menores de 35 años y yo tenía 37. 

No me rendí y encontré otro programa sin límite de edad, apliqué y gané una beca. Así comenzó mi viaje a Hsinchu, Taiwán”.

Comenzar desde cero en un país muy diferente

A los 38 años viajé a Taiwan y comencé desde cero. Las primeras tres semanas fueron muy duras porque todo era en inglés y yo no sabía nada de inglés. En ese momento pude haberme rendido y optar por regresar a Guatemala, en lugar de eso, decidí ir todos los días a la biblioteca con mis libros y un traductor e ir traduciendo cada palabra.  

Comencé a buscar trabajo en varias academias para dar clases de español y en todos lados me decían que no. Ese tan famoso “no” me sirvió para preguntarme: ¿Por qué no hago algo por mí mismo?

Una puerta se abrió, ¿quién diría que traería tantas buenas sorpresas?

Con mi esposa, quien es taiwanesa, decidimos abrir una academia de español en una habitación de la casa. Yo comencé a estudiar porque, aunque mi idioma nativo era el español, es muy distinto saberlo a enseñarlo.

Comenzamos con un grupo de 7 personas y poco a poco fuimos creciendo no solo en estudiantes sino en los idiomas que enseñamos. Siempre nos caracterizó la calidad y el buen ánimo, eso hizo que las personas nos recomendaran con sus conocidos.

Actualmente contamos con 130 estudiantes de los cuales el 67% estudia español. En la academia enseñamos: mandarín, francés, indonesio, vietnamita, tailandés y español. También tuvimos la oportunidad de publicar, en 2019, nuestro primer libro para principiantes, eso me ha hecho muy feliz.

Ahora que veo atrás me doy cuenta que una puerta cerrada no significa “no”, significa que hay otra puerta esperando por mí, otra oportunidad que no he visto y ocasión para poder comenzar desde 0 sin miedo.


Fernando López actualmente vive en Hsinchu, Taiwán. Su actitud positiva y perseverancia lo han llevado a crear su propia  academia de idiomas en donde cuenta con más de 100 estudiantes y 7 idiomas a enseñar. Si quieres conocer más sobre su academia puedes dar clic aquí.

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