¡Nos casamos en tiempos de COVID-19!

Tiempo de lectura: 5 minutos

Casarnos en tiempos de COVID-19 fue un reto bastante grande. Sin embargo, comprendimos que lo más importante no es la fiesta después de la ceremonia, no son los regalos o las cosas materiales. Comprendimos que lo más importante es el amor, que es mucho más fuerte que cualquier pandemia.

El amor no tiene fronteras

Gustavo

Nos conocimos en una boda en España. Dalila se ofreció a servirme la cena y me la explicó, para mí, ese fue un acto de bondad que me llevó a interesarme en ella. Ese día continuamos platicando y decidí invitarla a salir; me dijo que sí y durante tres días estuvimos conociéndonos en su país.

Ambos nos habíamos interesado en el otro, sin embargo, yo debía regresar a Guatemala y Dalila se quedaría en España. Comenzamos a orar y le pedimos a Dios que las puertas se abrieran para nosotros y justo dos semanas después, me invitaron a una reunión de negocios a la provincia en la que Dalila vive. A demás de tener todos los gastos pagados lo mejor y la señal más grande fue que mi hotel quedaba a tan solo 30km de distancia de la casa de Dalila.

En ese viaje pude conocer a su familia y pasar más tiempo conociéndonos. Para nosotros, esa fue una confirmación de que podíamos estar juntos y fue así como asumimos el reto de tener una relación a distancia.

Dalila

Tener una relación a distancia no es nada fácil porque se limita a la comunicación verbal y no se pueden compartir momentos de ocio ni contacto físico.

Sin embargo, lo que ambos sentíamos era tan fuerte que comprendimos que la distancia no era nuestro fin, solo era un camino que nos llevaría a estar juntos. Entendimos que tendríamos pruebas que deberíamos superar para saber que íbamos a compartir nuestra vida.

Algunos meses después, Gustavo regresó a España para confirmar que estábamos en el camino correcto y yo, aunque estaba segura, también quería conocer Guatemala y pasar más tiempo con él para que ambos estuviéramos en el mismo camino. Fue así como yo me fui un mes a conocer Guatemala con Gustavo.

Tras estar ese mes juntos, convivir y enamorarnos más, decidimos dar el siguiente paso: casarnos.

¡El Covid-19 llegó! ¿Cancelamos la boda?

Dalila

Nos comprometimos y fijamos la fecha de la boda para el 30 de mayo de 2020. ¡Así comenzamos con todos los planes! Antes de casarnos por la iglesia quisimos preguntar en qué lugar era mejor casarnos por lo civil y varios abogados nos aconsejaron que en Guatemala, así lo hicimos.

En enero, nos casamos un día antes de que yo me fuera a España. Una vez en mi país le echaba mucho de menos y le insistía en que viajara pronto a España. Por asuntos pendientes de su trabajo él lo veía complicado pero mi deseo de que estuviéramos juntos fue tan grande que le convencí para viajar lo antes posible.

Gustavo
Le hice caso a Dalila y viajé en la fecha que habíamos programado; días después, los vuelos en Guatemala se cancelaron. Al llegar a España todo estaba cerrado y fue así como poco a poco cumplimos 70 días de confinamiento.

Al notar la situación, pensamos que no nos íbamos a poder casar y allí dijimos: Señor que sea tu voluntad y no la nuestra. Sin embargo, aún teníamos esperanzas en celebrar nuestra boda.

El tiempo fue pasando y la cuarentena nos ayudó a crecer como pareja. En esta etapa tomamos un curso prematrimonial que fue de gran ayuda para nosotros. Estando a muy poco tiempo de la fecha de nuestra boda nos confirmaron que esta iba a ser posible, siempre y cuando se respetaran las medidas sanitarias.

¡Nos casamos en una semana!

A tan solo una semana de la boda nos confirmaron que sí podríamos hacerla, sin embargo, la ceremonia debía ser solamente con algunas personas y no podía existir una celebración después de la iglesia.

En ese momento comenzamos a confirmar a nuestros invitados, a ver de qué manera podíamos hacer que nuestra familia en otros países se conectará, nuestra ropa, entre otras cosas.

Uno de nuestros mayores retos fue aceptar que el plan que inicialmente estuvo en nuestra mente no podía desarrollarse. Nos costó asimilar que algunos familiares muy cercanos no iban a poder estar presencialmente en nuestra boda, sin embargo, comprendimos que debíamos ordenar nuestras prioridades.

Decidimos poner sobre todas las cosas nuestro amor. Sabíamos que todo podía cambiar, pero acordamos que nuestro amor era más importante que todo lo que podíamos afrontar, así que para nosotros lo importante fue estar juntos como pareja y sentir el cariño que tanto, las personas que nos acompañaron físicamente como en línea, nos estaban dando.

¡Lo logramos, nos casamos!

Las restricciones en España bajaron, así que nos dejaron tener 50 invitados en la iglesia. De esa manera, celebramos nuestra boda y no nos importó que fuera con mascarillas o que no pudiéramos abrazar a nuestros invitados porque sabíamos que el amor era más fuerte que las circunstancias.

Definitivamente uno de nuestros objetivos era que, a través de nuestra boda, pudiéramos trasladar un mensaje de amor, bondad y fidelidad de parte de Dios. Aunque físicamente solo habían 50 personas, nuestra boda llegó a más de 2,000 personas en distintas partes del mundo.

Para nosotros esperar no era una opción. Aunque legalmente ya estábamos casados queríamos estar en orden con Dios realizando una ceremonia religiosa y presentar nuestro matrimonio ante los miembros de la iglesia, familia y amigos.

Aunque estábamos emocionados por la fiesta, sabemos que en 2021 podremos hacerla y celebrar con las personas que nos quieren, pero es algo secundario, porque lo más importante es mantener bien nuestro matrimonio.

El amor es mucho más fuerte que una pandemia

Nuestro mensaje para las parejas que afrontan diversos retos ante el COVID-19 es que se centren en lo importante; en el amor. Porque cuando se centran en lo principal, las cosas secundarias pierden valor. Si les preocupa el vestido, la fiesta, etc, es porque no están poniendo en orden sus prioridades y  están posponiendo la oportunidad de compartir la vida con su pareja.

Definitivamente el COVID-19 vino a cambiar nuestra relación y, sin duda, la hizo más fuerte. Esta situación nos hizo ver que el amor es más fuerte que cualquier pandemia y que cualquier circunstancia. En nuestro caso, casarnos en tiempos de COVID-19 nos hizo experimentar la necesidad de contar el uno con el otro, y ambos de Dios, para hacerle frente a la situación que era complicada. La superamos y vaya ¡qué felices estamos hoy juntos!


Gustavo y Dalila lograron casarse en tiempos de COVID-19. A demás de estar juntos y disfrutar de su matrimonio, su boda tenía como objetivo trasladar un mensaje de amor, bondad y fidelidad por parte de Dios en estos tiempos. Puedes conocer más de esta pareja dando clic aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *