Perdimos a dos bebés en un mes

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A lo largo de estos 8 años de novios y 3 años de casados, mi esposo y yo hemos disfrutado cada etapa de nuestra vida, sobre todo, hemos sido pacientes en cada momento. Hace un año decidimos que queríamos ser papas y, aunque yo pensaba que esto no sería posible tan rápido, fue todo lo contrario. Estábamos muy emocionados y felices. Sin embargo, la vida no siempre es como uno la desea y tuve la pérdida de dos bebés en un mes. 

¿Lo logramos? ¡Estoy embarazada!

Tras tomar la decisión ser padres, yo tenía mucho miedo, porque creía que no podría tener hijos. Desde pequeña he tenido quistes en los ovarios e hipotiroidismo, dos factores que me hacían creer que no podría embarazarme tan rápido.

¡Dejé los anticonceptivos y comencé a sentir cambios! Tuve síntomas que en todo momento reprimí. Pensaba que la acidez y el dolor abdominal se debían a alimentos que me habían caído mal y aunque tenía antojos, no le prestaba mucha atención.

Se acercaba el año nuevo y yo seguía sintiéndome extraña, entonces decidí hacerme una prueba de embarazo casera. Al hacerla, vi una raya,  la tiré inmediatamente al basurero y me fui. Una hora después regresé al baño y la curiosidad me hizo volver a verla, ¡habían dos rayas!

Le conté a mi esposo, pero para estar más seguros quedamos en que me haría otra. Esa noche yo sentía que estaba embarazada, mi instinto me lo decía. Al dormirme, soñé que estaba con mi doctor, mi mamá y mis hermanos haciéndome un ultrasonido. En el sueño vi que eran dos bebes; noté que uno se hizo hacia abajo y el otro se quedaba en su lugar.

Me desperté y lo primero que hice fue decirle a mi esposo. Él se rió algo nervioso. Comencé el día y lo primero que hice fue mandar a comprar otras dos pruebas caseras, me hice una y salí corriendo al laboratorio más cercano.  Allí me hicieron la prueba y a los 45 minutos me mandaron un mensaje que decía “felicidades, está embarazada”.

¡Estaba sumamente feliz y nerviosa! “

Todo comenzó a complicarse

Como era inicio de año, el doctor me vería hasta el seis de enero y hasta allí sabríamos si mi sueño era una realidad. Pasaron los días y la ilusión crecía cada día más. Compramos varias cosas y nos cuidamos mucho, ¡estábamos esperando al amor de nuestra vida! Sin embargo, el sábado 4 de enero comencé a sangrar y el doctor me recomendó reposo total.

Al día siguiente el sangrado aumentó y empecé con contracciones, era un dolor muy fuerte. Tenía mucho miedo de que el bebe estuviera en peligro. En ese momento el doctor nos dijo que fuéramos al hospital y, al hacerme el ultrasonido, nos dimos cuenta que había tenido un aborto espontáneo.

El doctor me dio la opción de sacar todo a través de un medicamento o de un legrado. Estaba muy asustada porque mis papás estaban de viaje y ellos eran parte esencial de todo”.

Decidí hacerme un legrado. Entré con mucho miedo al quirófano por todo lo que debería enfrentar al salir. Efectivamente salí muy triste y deprimida porque me sentía culpable. Sin embargo, salimos del hospital con mi esposo, mi fiel acompañante, y estuve en reposo por una semana.

Creí que todo iba a estar mejor

Llegó la cita post procedimiento y el doctor me dijo que mis exámenes y mi  hormona de embarazo habían salido bajas, eso significaba que ya no estaba embarazada. Fisicamente me sentía muy bien y estaba lista para seguir con mi vida, quería hacer ejercicio y preparar mi mente y alma para, eventualmente, tener otro bebe.

El 21 de enero todo iba normal, trabajé, comí y por la noche decídi hacer ejercicio con mi esposo. Al hacerlo comencé a sentir un dolor muy fuerte en el vientre, no supe que hacer porque nunca había sentido eso. Decidí subir a descansar pero el dolor me dobló. ¡Gritaba, pujaba, sudaba, quería vomitar y estaba pálida!

Mi esposo llamó a mi papá para preguntarle que hacíamos ya que él estaba en shock. Mi papá le dijo que llamara a una ambulancia. La ambulancia llegó y yo no podía con el dolor tan fuerte. Me chequearon y, de repente, comencé a sangrar.  Al llamar a mi doctor, nos dijo que nos esperaba en el hospital. Llegamos y él ya estaba parado en emergencia esperándome.

Al hacerme varios exámenes, los doctores pensaron que era una peritonitis avanzada. Me ingresaron al quirófano, por segunda vez en el mes y yo estaba confundida, porque algo me decía que no era peritonitis. Entré a las 10 de la noche y salí a las 3 de la mañana, y en efecto, no era el apéndice.

¿Otro bebe? ¿Cómo?

Al salir, los doctores me dijeron que me había explotado una trompa de falopio porque había otro embrión allí. Tuvieron que quitarme la trompa izquierda y todos estaban muy impresionados porque había sido una operación complicada.

Resulta que tuve un embarazo heterotópico, es decir, un embrión en el útero y otro en la trompa de falopio. Cuando me enteré, recordé que esos  eran los dos bebés que Dios reveló en mis sueños. ¡Estaba en shock! Creí en todo momento que mi cuerpo no era capaz de dar vida o que no era capaz de hacerlo rápido y Dios me demostró que soy capaz de mucho más de lo que yo pensaba.

Definitivamente, fue una situación crítica. El doctor me dijo que de no llegar a tiempo al hospital, hubiera muerto y, la verdad, con mi esposo si pensábamos mucho si ir o no. Acabábamos de salir del pago del primer hospital y no estábamos listos para otro. Sin embargo, hoy entendemos que nuestra salud lo es todo, que no hubiese existido dinero en esta tierra que me regresara a la vida.

Perdimos a dos bebés en un mes y ha sido muy difícil la vida desde que eso nos sucedió.  Muchas veces aún nos preguntamos, ¿por qué? ¿por qué tan seguido? ¿por qué algo tan duro? ¿qué hicimos? Pero Dios nos ha dado lecciones gigantes con este embarazo y ahora tenemos a dos bebés en el cielo.

¡Acá estamos, juntos y luchando!

Considero que he sido muy abierta al hablar del tema. Aunque me duele mucho, me gustaría que con mi historia muchas personas entendiera que esto no es un tabú. Me gustaría que las personas aprendieran a hablar de sus perdidas porque, lamentablemente,  la sociedad tiende a querer que uno minimice su dolor.

Un hijo que se pierde en la semana 1, 5, 10, 20, 35 o 40 es un dolor que no se puede explicar, pero es algo que debemos hablar, porque te ahogas si no lo sacas. Por esta razón, con mi esposo decidimos abrir una cuenta en Instagram  en donde contamos nuestra historia con el fin de solidarizarnos con los demás y hacerles saber que entendemos su dolor.

No lo niego, ha sido muy difícil. En los últimos meses he sentido mucha tristeza y ataques de ansiedad que me hacen sentir que estoy teniendo un infarto. Sin embargo, me esfuerzo para reconstruirme.

Queremos volver a ser papas y sé que es un camino largo volver a tomar esa decisión. Definitivamente, no será en nuestro tiempo, si no en el de Dios y, aunque me da miedo, estamos dispuestos a volver a dar vida. Gracias a esto, entendimos que nada se mueve sin que sea Su voluntad y soy el claro ejemplo de ello.


Tras la perdida de sus bebés, Daniela Martinez y su esposo, José Pablo, han luchado por seguir adelante y utilizar su ejemplo de vida para solidarizarse y dar apoyo a parejas con casos similares. Si deseas conocer más de ellos, puedes dar clic aquí.

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