Roberto Cobar: Soy un futbolista profesional, sobreviviente del cáncer

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Desde los 5 años juego futbol. La pasión por la cancha, el balón y jugar en equipo me llevó a convertirme en un jugador profesional. Un día, jugando, me dieron un pelotazo, quién diría que ese pelotazo cambiaría mi vida y sería el causante del resultado de mi diagnóstico: cáncer.

Un pelotazo que trajo mucho más que dolor

En septiembre de 2018 recibí un pelotazo, en un testículo, mientras jugaba futbol. Debido al dolor y la inflación fui a que me chequearan y me recomendaron tomar 20 días de reposo, así lo hice. Como nunca mejoré, decidí hacerme exámenes y estudios más profundos

Llegó el día de mi cumpleaños y recibí la noticia, había sido diagnosticado con cáncer de un testículo. Cuando me dijeron eso quedé impactado. Con mi familia y mi novia decidimos buscar otras opiniones, me mandaron a hacer otros exámenes, pero todos daban el mismo diagnostico. Sin embargo, había algo esperanzador; todos los doctores coincidían en que aún estaba a tiempo de ser tratado, fue así como comencé con las quimioterapias.

El partido por mi vida comenzó

Tomé 20 quimioterapias que se dividieron en cuatro ciclos. Cada 21 días debía comenzar un ciclo que duraba 5 días y cada día, debía tomar una quimioterapia que duraba aproximadamente 2 horas.

Le agradezco a Dios por la fortaleza que me dio, porque desde la primera quimioterapia los efectos no fueron drásticos. Distinto a lo que muchas personas con cáncer padecen, a mi me dio más hambre y mi cuerpo asimiló bien los medicamentos. No lo niego, si me sentía muy cansado y dormía mucho.

Creo que uno de los aspectos más importantes para tomar de una buena manera el proceso del cáncer fue estar motivado, tener sueños y metas que quería cumplir.  El apoyo de mi novia, familia y amigos fue fundamental para sentir que no estaba solo y que saldría bien de esto.

Continué con mis quimioterapias y los efectos comenzaron a verse; subí 20 libras, me hinché y me seguía sintiendo cansado, sin embargo, estaba a punto de saber si todo había funcionado.

A un mes de saber la verdad, decidí comprometerme con mi novia. El cáncer no me impidió pedirle matrimonio al amor de mi vida, al contrario, me dio más fuerzas y muchas más ganas.

Tras estar comprometido, continuar con los exámenes y haber concluido con las quimioterapias el doctor me dijo lo que tanto añoraba: ¡Ya estaba limpio, el cáncer se había ido!

Regresar al campo no fue fácil

Luego de recibir el alta medica, continué con chequeos cada 3 meses. El doctor me dijo que podía continuar con mi vida normal e intenté hacerle caso.  Día a día me mentalizaba que ya todo estaba bien y fue así como comencé a ponerme en forma.

El Centro de preparación física de alto rendimiento me abrió las puertas para prepararme y regresar a tener la resistencia de antes. Allí pude aprovechar las instalaciones, tuve personal training, fisioterapista y nutricionista. Después de un mes y medio, yo ya había recuperado mi resistencia y mi físico.

En ese momento creí que todo iba bien, sin embargo, los más difícil estaba por venir y era encontrar trabajo. Fui a tocar puertas a diversos equipos de futbol, pero todos tenían miedo por la enfermedad que había tenido y las “posibles” recaídas que podía llegar a tener, aunque todos mis exámenes estaban bien.

Mientras buscaba trabajo yo seguía entrenando en la mañana y en la tarde, quería estar bien para cuando encontrará un equipo. Después de un tiempo, el equipo de Guastatoya me abrió las puertas y me dió esa oportunidad que tanto venía pidiendo. El cuerpo técnico y todos los jugadores me recibieron de la mejor manera, eso me ayudó mucho a poder adaptarme a un nuevo lugar con un clima distinto.

Un mensaje para todos y todas

Un año después de todo, siento que las bendiciones y la motivación de seguir adelante siguen estando en mi vida. Cada día me motivo más para seguir entrenando y para seguir cumpliendo mis sueños, entre ellos, ganar el campeonato nacional con mi equipo y tener un hijo con mi bella esposa.

Sin duda, yo no sería el mismo sin las bendiciones de Dios y el apoyo de mis papas, mi hermana, mi esposa y todos mis amigos, todos han sido fundamentales en todo momento.

Mi mensaje para ustedes es que cuiden de su salud, no importando si son deportistas o no, debemos alimentarnos bien y hacer ejercicio constantemente. Por último, los invito a que valoremos la vida, hasta lo más mínimo, porque no sabemos lo que puede pasar mañana, ¿y qué mejor manera de aprovechar la vida que con una buena actitud y mucha fortaleza?


Roberto es un futbolista profesional. Tras ser diagnosticado con cáncer en un testículo,  dejó de jugar futbol para poder comenzar con 20 quimioterapias. Su fortaleza, buena actitud, familia y amigos fueron el motor de Roberto para vencer el cáncer. Si deseas conocer más de él puede seguirlo en INSTAGRAM o en FACEBOOK.

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