Un derrame me llevó a celebrar la vida

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Todo comenzó bien ese día; desperté, me duché, me vestí y comencé a conducir. Mientras iba en camino sentí un tirón en el corazón y mi brazo izquierdo se durmió. En cuestión de segundos, todo cambió ¡tuve un derrame y encontré la felicidad! 

¿Qué pasó? ¿En dónde estoy?

Comencé a sudar frío y decidí estacionar el carro para que mi mamá continuara manejando. Al estar en el lado del copiloto me quedé inconsciente durante varios minutos y cuando desperté recuerdo que tenía a un bombero golpeando mis mejillas para que reaccionará.

“¡Quédese despierta aunque tenga sueño, haremos lo posible para mantenerla viva, porque le esta dando un infarto o un derrame cerebral!”, me decía el bombero.

Volví a quedarme dormida pero, esta vez, al despertar, ya estaba en el hospital. El primer golpe fuerte llegó a mi vida: había quedado con hemiplejía y eso significaba que no podía mover la mitad de mi cuerpo.

Recuerdo que comencé a orar y le dije a Dios que si Él había puesto ese proceso en mi vida que la próxima vez al despertar, al menos quería mover mis dedos y así fue. La mañana siguiente podría mover los dedos de la mano, muy poco, pero podía hacerlo.

La lección de vida comenzó

Después de tener una vida normal y de ser alguien independiente, tuve que aprender a  depender de alguien más. Quince días después de el evento cerebrovascular comencé con las terapias y no fue nada fácil. En ocaciones los dolores son muy fuertes, tanto, que dan ganas de tirar la toalla.

En esos momentos de dolor pensaba en que si me rendía nunca alcanzaría aquello que tanto anhelaba, que era volver a mis actividades de antes. Pero mientras pasaba el tiempo, iba entendiendo que esos dolores que iban enseñando que vale la pena vivir, aún con altibajos.

Otro de los grandes retos fue depender de una silla de ruedas para salir de mi casa. Cuando comencé  las terapias no podía ni pararme sola, tuve que pasar por barras estabilizadoras para poder soportar el estar en pie y poder aguantar el peso de mi cuerpo.

Estuve en silla de ruedas 6 meses y, ahora, no es que la extrañe, pero estar en ella me enseñó mucho. Me enseñó a no dar nada por sentado y a luchar por lo que uno más quiere. La prueba de esto es mi graduación de capellán estando en la silla.

 Ver oportunidades en donde creemos que no hay

Los médicos y terapistas me han dicho que soy un milagro ya que, a raíz del derrame cerebral, se desarrolló una embolia pulmonar y mi corazón creció más de lo normal. Eso me ha llevado a estar en riesgo de otro derrame y otro evento anormal. Pero, sí soy muy sincera, las ganas de vivir, de querer seguir adelante y el tener fe con mi relación con Dios han hecho que mi recuperación siga avanzando y que poco a poco mi cuerpo comience a despertar.

Mi terapista Lucy ha despertado talentos que no sabía que tenía. Comencé a pintar cuadros con mi lado afectado; comenzó como un simple ejercicio, pero con el tiempo comencé a venderlos y esas entradas me ayudan a continuar con mis medicamentos, terapias y a irme involucrando a la sociedad.

Una de las grandes oportunidades que me dio esta enfermedad fue conocer a grandes y verdaderas amistades que cuentan con alguna discapacidad con muchas lecciones de vida. Definitivamente, todo esto no lo he logrado sola. Mi familia ha sido clave en todo el proceso, porque su apoyo y motivación me han hecho salir adelante y me ha recordado que vale la pena poner todo el esfuerzo en cada día para avanzar.

Mi consejo para ustedes…

Varias personas me  preguntan si cambiaría todo esto por continuar con mi vida anterior y la respuesta es no, porque sé que mi historia cambiará vidas. Sobre todo, porque descubrí que lo que me ha llevado a superar todos estos retos ha sido mi actitud.

En medio de la recuperación por el derrame, la actitud ha sido tan importante en mi vida que ha esta etapa en la que me encuentro la he llamado FELICIDAD; porque la felicidad no depende de lo que yo esté viviendo sino de mi actitud hacia lo que estoy viviendo.


Cindy Morales sufrió un derrame cerebral que la llevó a continuar su vida con hemiplejía. Sin embargo, Cindy encontró que el secreto para continuar su recuperación de la mejor manera es con mucha actitud y enfocada en la felicidad que hay en el hecho de vivir. Si deseas conocer más sobre ella puedes seguirla en Instagram dando clic aquí

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