Un intercambio a España y una oportunidad para los Guatemaltecos

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Mi nombre es Diego Polanco tengo 28 años y soy un guatemalteco que hoy en día vive en Madrid, España. Hace varios años, mi motivación era estudiar una maestría, específicamente un MBA en negocios digitales. Estuve a punto de iniciarla en una universidad de Guatemala, sin embargo, a pocos días de comenzarla, me llamaron para decirme que no habían llegado al cupo mínimo y que, por lo tanto, la maestría no se abriría ese año.

En esas fechas, yo había aplicado a una beca de Fundación Carolina. Sabía de antemano que ganarse una es muy difícil, por lo tanto, escribí a la universidad a la cual estaba aplicando y pregunte si tenían becas. Casual y afortunadamente me otorgaron una muy similar a la de la fundación, pero me dijeron que tenía que confirmar pronto porque ya estaban cerrando el proceso de recepción de candidaturas para el master, así que con una alta dosis de impulsividad la acepté y me fui a España.

Estudié en una escuela de negocios en Madrid y parte del programa incluía unos cursos en el prestigioso London School of Economics and Political Science, lo cual fue una de las mejores experiencias de toda la maestría.”

Al terminarla, estuve haciendo prácticas por tres meses en una cadena hotelera de España. La experiencia no fue nada agradable puesto que las tareas que me delegaban no suponían aporte alguno para mi crecimiento académico o profesional. Afortunadamente, conseguí otro lugar para poder continuar con mi formación de prácticas,  una empresa dedicada a la prestación de servicios de todo tipo para restaurantes; desde sistemas de reserva y comunicación hasta servicios de arquitectura.

Actualmente continúo ahí y gracias a un convenio que recién aprobaron en España, puedo solicitar una residencia para la búsqueda de trabajo a la cual pueden aplicar los estudiantes que recién se hayan graduado y cumplan unos requisitos mínimos. De esta manera pronto podré pasar de becario a trabajador en la empresa en donde estoy.

La vida en España es distinta a Guatemala, aunque no completamente ya que compartimos muchísimás tradiciones, cultura y religión. Las diferencias se pueden sentir en aspectos más sociales. En comparación a Latinoamérica, las personas aquí no son tan cálidas, el circulo de amigos suele ser mucho más reducido y el contacto con la familia no es tan cercano como en nuestros países.

Ahora bien, el lado positivo de vivir puntualmente en Madrid es el hecho de que se puede conocer gente de todas las nacionalidades, probar diferentes comidas, visitar lugares fantásticos, como museos, catedrales o parques. Dos cosas que valoro mucho, son el hecho de que es un país en donde se vive con mucha tranquilidad porque es muy seguro, se puede caminar a cualquier hora de la noche por las calles, hablar por teléfono en el parque o retirar dinero del banco con tranquilidad; y el transporte público, el cual es muy bueno, seguro y barato. En Guatemala habían días que en total podía pasar 3 horas ida y vuelta en el tráfico y aquí en 25 minutos estoy en mis labores

Y lo mejor de todo es lo barato que es viajar a otras ciudades del país y del continente desde esta ciudad.  El mes pasado estuve en Milán y por un pasaje ida y vuelta solo pagué €30. Hace unas horas regresé de Palma de Mallorca y el boleto ida y vuelta me costó solo €21.

Pero nada es perfecto y puedo resaltar que es un país que tiene una grave crisis de empleo. Es normal conocer mucha gente que tiene maestría y está trabajando de camarero y lleva trabajando ahí desde hace varios meses porque no encuentra nada. Adicionalmente, es un entorno muy competitivo ya que las personas aquí están muy preparadas.

No he conocido a muchos guatemaltecos y me parece extraño puesto que Guatemala es el único país en el mundo que tiene un convenio con España que facilita la obtención de la doble nacionalidad.  A diferencia de los otros países (excluyendo a los de la Unión Europea, claro), no necesitamos contar con 3-10 años de residencia (permiso de estudiante no es residencia) para obtener la doble nacionalidad, sino que el mismo día en que se obtiene la residencia permanente, se puede comenzar con el trámite para ser ciudadano español.

España “me mola mazo” pero a la larga no es mi tierra y siento que tengo la obligación moral de regresar a Guatemala y aplicar todo lo que he aprendido aquí para sacar adelante al país. Pero eso no será pronto, por el momento me gustaría continuar en España por varios años.

Definitivamente es una experiencia que recomiendo mucho. Se viven nuevas aventuras, se conocen nuevas personas, se prueban comidas diferentes y se aprenden cosas de nosotros mismos que nos hacen crecer. Pero al final de día: no hay como el hogar. ¡Que viva Guate!


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